Esta reconocida frase de Lacan no quiere decir que basta con amar a alguien para que ser amado. Eso sería absurdo.

Más bien se trata de que «si yo te amo, es que tú eres amable».

Es decir, en la construcción y desarrollo de este amor hay 2 partes, más allá de las intenciones y voluntades. Sí, es cierto que quien ama soy yo, pero vos también estas implicadx, porque que hay en vos algo que hace que te ame.

Sin duda tiene que ver conmigo, y profundizaremos ahora sobre ello, pero también hay una apertura de reflejo. ¿Qué quiere decir esto? Que para reflejarme necesito un espejo donde poder verme, no puedo imaginarmelo solx: hubo algo vinculado no a tu acción o tu expresión, sino directamente a tu ser (reflejo) que habilitó este hallazgo de ese elemento mágico que posibilitó esta conexión.

Mi amor por vos no es sólo asunto mío, sino también tuyo. Mi amor dice algo de vos que quizá vos mismx no conozcas. Los amores que recibimos hablan tanto de la otra persona como de nosotrxs mismxs y nuestra atracción. ¿Por qué convocamos a ese amante? ¿Qué reflejo le brindamos para capturar su atención y deseo? ¿Cómo y desde qué lugar conectamos sin intención y qué me permite descubrir de nosotrxs?

Esto no asegura en absoluto que al amor será correspondido: cuando eso se produce siempre es del orden del milagro, no se puede calcular por anticipado. Pero la reciprocidad no es la correspondencia: de hecho cuando el amor se consuma, el deseo se mueve y camina hacia otros lados, (des)encontrando nuevos reflejos. La reciprocidad es independiente de la correspondencia, la perdura en el tiempo.

También podríamos abordar la frase desde esta mirada: el amor es recíproco porque me lo brindo a mí mismx. Así como si yo me enojo con alguien, el que se está enojando soy yo, es decir, la sensación y la energía del enojo está vibrando y ocurriendo en mí, dirigiendo esa fuerza emocional hacia mí incluso cuando la exteriorizo; con el amor ocurre lo mismo. Al amarte, también me estoy amando.

O quizás al revés, te estoy amando porque me estoy amando. Lo que expreso hacia vos es el reflejo de lo que me ocurre dentro, por eso conecto con tu espejo, porque me devuelve esa misma sensación de paz y armonía. Pero, ¿el amor no es lo que te devuelve lo diferente, lo que te transforma más allá de tu voluntad? ¿El amor es armonía o revolución?

Finalmente, podríamos pensar que más bien se trata de un rasgo identitario del amor, esto es, amar implica despertar amor, porque sino es otra cosa: egoísmo, pura expresión de posesión, de expectativa de voluntad de poder y expansión. Es la reciprocidad el terreno fértil donde nace el amor, donde se construye la amabilidad como rasgo colectivo, cual suceptibilidad que sólo nace en el punto de desapego sobre los resultados, las ganancias y la apariencia.  No puedo despertar amor si no habita en mí, sólo puedo compartir lo que genero en abundancia. Y aún así, amar es dar lo que no se tiene.