Hola! Hoy más que nunca no te creas nada de lo que estás por leer, te voy a compartir mi experiencia personal que también corroboré con amigxs, alumnxs, familiarxs y colegas, pero quizás no es lo que te pase a ti. En todo caso, espero que te sirva también para la comprensión y el desarrollo de la empatía en relación a lo que muchas personas vivimos.

También aprovechamos para recordar que no hemos recibido educación emocional ni en nuestras casas, ni en la escuela, mucho menos en nuestros trabajos donde no es una prioridad cómo nos sentimos. De modo tal que si bien no es nuestra culpa no haberla recibido, sí es nuestra responsabilidad comenzar a educarnos si es que queremos obtener resultados distintos. Vamos entonces!

  1. Inestabilidad cíclica: al no tener una relación sana con mis emociones, me siento dominado y tiranizado por ellas, de modo tal que voy a la deriva dependiendo del resto y del efecto que los hechos de la realidad tienen sobre mí. Entro y salgo de estados de ánimo como una montaña rusa sin poder disfrutar los momentos de mayor alegría y padeciendo las angustias y ansiedades.
  2. Problemas familiares: al referirnos a familia hablamos del núcleo primario, las personas que conviven con nosotrxs, que nos rodean. Como no me siento en paz conmigo, y vivo en este estado de inestabilidad, lo más posible es que constantemente esté generando roces y choques que vayan desgastando mis relaciones en vez de potenciarlas y hacerlas crecer. Estoy sobrecargadx de expectativas, deseos y ganas de cómo me gustaría que sean las cosas, y cosecho decepción, tristeza y a  veces ira porque la realidad no se adapte a mí.
  3. Dolores corporales: cada vez que me amargo, que me enojo y que conecto con el dolor, la tristeza y la angustia, le envío mensajes a mi cuerpo que termina respondiendo, espejando algún tipo de dolor, desde contracturas, cervicales y cabeza, hasta enfermedades verdaderamente peligrosas y dañinas.
  4. Dificultades en la relación de pareja: la persona con la que más tiempo e intimidad comparto se convierte en el espejo donde proyecto muchas de mis emociones, frustraciones y sensaciones, muchas veces sin siquiera meditar en el impacto que puedan tener. A su vez, recibo sus emociones prestando más atención en lo que significan para mí que lo que implica para la otra persona. De este modo, se generan un sinfin de cortocircuitos que terminan limando la unión y generando la separación.
  5. Pérdida de oportunidades laborales: los miedos, los temores, los cuestionamientos que nos hacemos y creemos, terminan construyendo limitaciones reales que nos imposibilitan el despligue de nuestro potencial como profesionales y trabajadores. Son más las veces que perdemos oportunidades por falta de valor, coraje o ánimo, antes que por falta de capacidad o idoneidad.
  6. Aislamiento social: luego de haber atravesado dificultades con tu familia, tu pareja, tus amigxs, colegas del trabajo y todo tu entorno, terminas por poner la culpa en el afuera y condenándote al distanciamiento social no obligatorio que te deja solx con tus emociones y pensamientos, llevándote hacia la etapa final.
  7. Depresión: finalmente, cuando te has identificado con tus pensamientos que han construido tus emociones, luego de distanciarte de todo tu entorno y de convencerte de que el problema lo tienes tú y bajar tu frecuencia vibratoria al mínimo, terminas por acabar en una depresión que te lleva a tocar fondo. Pero ¡ojo! puede ser una gran GRAN oportunidad para iniciar tu viaje, tu recorrido que lleve a conocerte más, a sanar la relación con tus emociones y a poder construir una vida distinta para ti.

 

Como siempre, ante cualquier duda o consultas, cuentas con nosotrxs a través de sintoniademos@gmail.com y si te interesa, te invitamos a participar del Seminario intensivo «Educación emocional para principiantes». No te lo pierdas, nos vemos!