Hay 2 preguntas que nunca me hicieron en más de 17 años de sistema escolar: ¿Cómo te sentís? y ¿Vos que opinás?

Se ve que a nadie le importaba, estaban todxs ocupados en cosas más importantes. Yo también lo estuve, durante los próximos años que siguieron al haberme recibido y obtener orgullosamente mi título. Trabajo, dinero, relaciones, viajes, compras y la final de la Libertadores en Madrid.

Recuerdo haber leído la pregunta hace varios años y decir «qué pabada!  no sé si existe ni para qué importa. ¿Cómo puedo ser feliz en un mundo en el que todo está como está?» y seguí haciendo lo mío como un autómata, hasta que me llegó la hora.

Después de estar enrosacado mirando mi ombligo durante mucho rato, enfocado en cómo ganar más plata, cómo atraer más mujeres, tener más seguidores en redes y cómo ser el perfil del varón exitoso que esta sociedad premia, incluso después de haberlo conseguido parcialmente, conecté con un vacío insaciable.

¿Cómo es la sensación? Creo que muchos la conocen. Imagínense esto: tenés sed y vas a tomar un poco de agua. Tomás un vaso y todavía te queda sed, así que vas y tomas otro. Te bajaste una botella entera y aún seguís con sed, pero ahora también con dolor de panza y frío. No sabés si seguir tomando, si probar con otra bebida o qué hacer. De repente nada tiene sentido.

Sólo sabemos la profundidad del pozo cuando le falta el agua.

Ahí empezó todo. Más bien diría que primero terminó todo, se derrumbó mi vida, mis creencias, mis amistades, mi entorno y prácticamente todo lo que me rodeaba. Y al quedarme solo, la vida me regaló la oportunidad de (re)conocerme y darme cuenta de que estaba en cualquiera, de la cantidad de errores y horrores que había cometido cosechando un montón de sufrimiento, desgaste y desánimo, y a la vez, de que tenía la opotunidad de cambiar de rumbo. Aún estoy en eso, reparando la brújula, perdiéndome y encontrándome, compartiendo para colaborar con otrxs buscadorxs y aportando mi energía y mis conocimientos para que la educación comience a contemplar la necesidad de brindar educación orientada en el bienestar, en el desarrollo personal y el crecimiento espiritual.

Si hoy te haces la pregunta y la respuesta es sí, te abrazo muy fuerte y felicito desde el corazón, pero si la respuesta con humilad y sinceridad es no, también te abrazo fuerte y te invito a que te sumes a realizar tu viaje, tu recorrido.  Es mucho lo que queda por (des)aprender y si bien el camino no está asfaltado, contamos con un montón de viajeros que aportan conocimientos y experiencias lindas de las cuales se puede crecer mucho y reconectar con las cosas que nos gustan, que amamos, que nos motivan y que nos conectan con una felicidad que no se compra en ninguna tienda online (tampoco en la nuestra).