Éste es el tema de la polémica. Lenguaje inclusivo si, lenguaje inclusivo no. Educación sexual, libertinaje o promiscuidad masificada. La iglesia siempre metida. El estado también. Padres y madres que han quedado divididos por el debate, familias que se han roto y en el medio de este adultocentrismo, las víctimas son las mismas de siempre: lxs estudiantes.

¿Por qué educacmos con perspectiva de género?

Asumimos esta posición subjetiva, distorsionada y política porque nos parece lo más justo y sano para las nuevas generaciones. Nos parece simplemente mentira decir que nos habían educado con una postura «neutra» u «objetiva».

¿Dónde está la objetividad en eseñarnos que la historia la hicieron solo los hombres? ¿Dónde queda la neutralidad en los libros de historia en dónde sólo hay próceres? ¿Cómo se puede defender la igualdad cuando nuestros actos escolares el rol de la mujer siempre era periférico como lavandera, vendedora o murguera, mientras la centralidad estaba puesta en los varones que sí hacían cosas importante?

Ejercer la educación más que un acto político, es un acto ético. Si yo no te enseño, vas a seguir dependiendo de mí, en cambio si te educo te emancipo, te permito que construyas tu propo camino, con tu propia opinión. Y sí. Me arriesgo a que no pienses como yo, a que no seas homofóbico o que no te den asco las cosas que me dan asco a mí. ¿No es eso el amor? Abandonar la lógica del sometimiento y la supresión del Otro, para animarme a contagiarme, a descubrir lo que tiene para aportar e incluso con la posibilidad de que pueda modificar mi postura o mirada sobre uno o varios temas.

Hay que decir algo más fuerte. Si bien muchxs pa/madres actúan desde la ignorancia, desde el desconocimiento, el miedo o la desinformación, desde muchos otros lugares de la sociedad se actúa desde lugares más cautivados por la ira y el resentimiento: saben los efectos que tiene la educación con perspectiva de género, saben lo que implica la participación de la mujer en la política, la empresa y la cultura, saben lo que pasa cuando un varón comienza a deconstruirse, y es justamente por eso que se oponen.

Claro, si yo hubiera estudiado que hubo varias mujeres astronautas, físicas o ingenieras, nunca se me ocurriría decirle a mi hija que es una locura que estudie eso. Las referencias históricas nos inspiran, construyen nuestros valores y nos des/animan a hacer lo que deseamos. Aplica para ambos géneros.

Si vos educás a los pibes haciéndoles creer que tienen derecho a más por ser varones, si les transmitís que la sociedad espera de ellos el lugar de jefes, de actores poderosos que tienen que rendir y trascender para ser alguien, para obtener reconocimiento y amor, eso más temprano que tarde se cosecha. En la profesión que sea, en el ámbito que sea. Es una sobrepresión superyoica y fantasmática cuyo objetivo principal es la alimentación del ego para la construcción de sujetos aptos para el consumismo masivo que los aleje del contacto con su esencia, con su vocación y su propósito personal.

Y del mismo modo, si a las pibas las educás acostumbrándolas a la periferia, a la complacencia y al temor por no ser reconocidas por un varón que les de entidad y nombre, será mucha mayor la distancia que tengan que recorrer para poder alcanzar  sus metas y sueños. Las pocas que se animen a contradecir el discurso establecido terminarán desgastadas ante la constratación de la realidad que las margina y reduce al lugar biológico de madres. Su función no es trabajar ni aportar valor al mundo, su función es transportar un útero. No pueden opinar sobre la economía ni la geopolítica, pero sí todxs podemos opinar sobre su cuerpo y sobre lo que se puede hacer o no en él.

Pero además, con la cobardía de instalar todo esto en una época de plena indefensión, donde estudiantes niñxs y adolescentes no tienen aún la capacidad de fortalecer su pensamiento crítico y construir una distancia entre lo que le dicen, lo que piensa y lo que es.

Para algunxs han pasado muchos años ya de esta etapa escolarizada, pero sin embargo las semillas que plantaron en nosotrxs siguen floreciendo en forma de miradas despectivas, prejuicios, violencia y segregación de género. No dependía de vos tu enseñanza. No es tu culpa que te hayan metido todo eso en el bocho. Pero sí es tu responsabilidad ahora elegir qué vas a pensar, cómo vas a actuar, qué mundo vas a cocrear y qué educación querés que tengan tus hijxs, tus sobrinos, tus primxs y el resto de lxs pibxs del país y del mundo.