La mayoría de personas recibimos una educación industrial basada en la obediencia, la repetición y la serialización de conocimientos. ¿Cuál era la filosofía? «Todos tienen que aprender lo mismo al mismo tiempo».

Estuvo todo bien mientras seguía funcionando la lógica de que si estudiás, sacás buenas notas y te dan un título, obtenías un buen trabajo. Pero como muchxs hemos ido comprobando en los últimos años, los títulos ya no son garantía de nada. El sistema ha cambiado y lo que lxs empleadores buscan ya no tiene tanto que con ítmes en el CV sino con cualidades humanas que aporten valor a sus proyectos.

La era industrial ha finalizado dando inicio a la Era del Conocimiento, esta época postmaterial en la que no consumimos objetos con átomos sino con bytes, donde el éxito no es la cantidad de cosas que acumulamos, sino la felicidad que sentimos al compartir experiencias.

La educación creativa es el nuevo paradigma que viene a renovar el de la educación actual. El sistema educativo vigente está armado para el siglo pasado, por eso su constante fracaso.

Se acabaron los tiempos de castigar errores, de unificar a todxs lxs estudiantes haciéndolos pasar por esa cinta transportadora en la que lxs íbamos llenando de contenidos, presumiendo que tenían la mente vacía y que lxs adultxs somos los que tenemos la razón y que tenemos que darselas para volverlos seres civilizados que respeten el sistema, el orden y las reglas del status quo.

El nuevo paradigma educativo busca posibilitar la creatividad, la innovación, el descubrir el valor único que tiene cada persona, para poder aportarlo al mundo desde el altruismo y la abundancia.

La educación creativa busca sanar las grandes ausencias de la educación que la mayoría recibimos. No se trata de bajar una línea sobre algo, sino de hablar de temas de la realidad que nunca antes se mencionaron,  como el rol de la mujer en la historia, como el estado de salud de nuestro planeta, como la posibilidad de conocer nuestros cuerpos, como la importancia de conocerse a unx  mismx  para elegir a qué nos queremos dedicar, pero también educación financiera y emprendedora, para poder dedicarnos desde el rol en el que más cómodxs nos sintamos generando riqueza y valor en el mundo.

La educación creativa promueve la independencia y la libertad, la posibilidad de acceder al conocimiento que emancipa y que nos corre de la posición desresponsabilizada de esperar que las empresas y el estado sean quienes se hacen cargo de nosotrxs.

¿Tenés la humildad y la valentía para reeducarte?